Fui de safari a la jungla de Samui: esto fue lo que pasó.

Hay un instante, entre el suave zumbido del motor de un tuk-tuk y el canto salvaje y jubiloso de una cigarra en la selva, en el que te das cuenta de que Koh Samui es más que una simple isla: es una historia viva y palpitante. Mi safari por la selva de Samui comenzó con la promesa de una aventura, pero terminó con algo mucho más valioso: un tapiz de colores, sonidos y recuerdos que llevaré siempre conmigo.

Permítanme llevarlos por los senderos fangosos, bajo las imponentes palmeras de coco, hasta el corazón del verde abrazo de Samui.


Luz matutina y susurros de limoncillo

Mi día comenzó, como suelen hacerlo los buenos días, con un tranquilo paseo por la playa de Chaweng. La arena, aún fresca de la noche anterior, se deslizaba entre mis dedos mientras la brisa marina se mezclaba con el aroma a limoncillo de un puesto de comida cercano. Son momentos como estos —un desayuno tranquilo de arroz glutinoso con mango, las risas de los madrugadores— los que me recuerdan por qué viajo.

Consejo: La playa de Chaweng es la más animada de Koh Samui. Si buscas un despertar tranquilo o una puesta de sol impresionante, búscala en Google Maps escribiendo: Playa de Chaweng.


En la naturaleza salvaje: Partiendo de safari

La verdadera aventura comenzó cuando llegó un alegre y destartalado jeep, con la pintura descolorida por los años bajo el sol de Samui. Nuestro guía, Lek, me saludó con una sonrisa y un chiste sobre el pelo alborotado —¡no tiene sentido peinarlo!, dijo, ¡el viento hará lo que quiera! Mientras avanzábamos a trompicones por los caminos de tierra roja, el exuberante corazón de la isla se desplegaba ante nosotros.

Nuestra primera parada: la recóndita cascada de Na Muang. El agua caía con estruendo sobre rocas de color púrpura, y niños intrépidos saltaban desde salientes resbaladizas, y sus risas resonaban entre los árboles.

Consejo: Lleva buen calzado (¡las rocas resbalan!) y traje de baño: nada mejor que un chapuzón en las refrescantes pozas. Para encontrarlas, busca en Google Maps: Cascada Na Muang.


Casas espirituales y paz sagrada: Wat Khunaram

Tras la cascada, nos dirigimos serpenteando hacia Wat Khunaram, famoso por su monje momificado. El aire vibraba con el aroma del incienso y una silenciosa reverencia. Observé a los lugareños dejar ofrendas —flores, velas, una botella de té dulce— al pie de la vitrina. Reina un silencio especial, una sensación de que el tiempo se ralentiza e incluso la incesante selva se inclina.

Consejo: Vístase con modestia —cubriéndose hombros y rodillas— como señal de respeto. Busque Wat Khunaram en Google Maps.


Un sabor de Samui: Almuerzo con vistas

Ningún safari está completo sin una comida memorable. Paramos en un restaurante en la cima de una colina con vistas al mosaico de palmeras y mar de la isla. Llegó mi plato: curry verde picante, arroz jazmín y un montón de hierbas frescas. Los sabores —picantes, dulces y vibrantes— danzaban en mi paladar mientras la brisa acariciaba mi servilleta.

No recuerdo el nombre del restaurante (los mejores lugares suelen ser anónimos), pero encontrarás muchos rincones acogedores a lo largo de los caminos que llevan al Jardín Secreto de Buda. Déjate guiar por el olfato, o por el tintineo de los cubiertos y las risas.


Maravillas ocultas: El jardín secreto de Buda

Enclavado en lo alto de las colinas, el Jardín Secreto de Buda es un lugar fuera del tiempo. Estatuas cubiertas de musgo asoman entre la maleza: serenos budas, figuras danzantes y bestias míticas que velan en silencio. El aire aquí es fresco y perfumado con la fragancia de la tierra y la lluvia. Me detuve bajo los árboles centenarios, escuchando el suave murmullo del arroyo y el lejano canto de un cálao.

Consejo: El camino es empinado y lleno de baches; ¡agárrense fuerte! Para visitarlo, busquen en Google Maps: Jardín Secreto de Buda.


Reflexiones al final del día

Mientras el jeep regresaba a la costa, el cielo se tiñó de dorado y el mar centelleaba a lo lejos. Tenía el pelo alborotado, las sandalias llenas de barro y el corazón rebosante de una alegría inesperada. El safari por la selva de Koh Samui no se trata solo de los lugares que ves, sino de las historias que atesoras, la sabiduría de un guía local y el coro de ranas arborícolas al atardecer.

Si vienes a Samui, deja que la isla te sorprenda. Despierta con el sol, piérdete fuera de los caminos trillados y deja que la selva te cautive.

Hasta la próxima, que todos vuestros viajes sean salvajes y llenos de bondad.


Lugares mencionados:
Playa de Chaweng — Búscala en Google Maps escribiendo: Playa Chaweng
Cascada de Na Muang — Búscala en Google Maps escribiendo: Cascada Na Muang
Templo Khunaram — Búscalo en Google Maps escribiendo: Wat Khunaram
Jardín secreto del Buda — Búscalo en Google Maps escribiendo: Jardín Secreto de Buda

Si tienes alguna historia que quieras compartir sobre Samui, me encantaría escucharla. ¡Hasta entonces, feliz viaje!

Eustorgio Quijano

Eustorgio Quijano

Corresponsal Cultural Senior

Eustorgio Quijano aporta a Samui Love más de cuatro décadas de experiencia en periodismo y exploración cultural. Tras haber dedicado gran parte de su carrera a descubrir historias inéditas en Latinoamérica y el Sudeste Asiático, Eustorgio es conocido por su profunda curiosidad y su enfoque empático. Su trabajo conecta las tradiciones locales con el público global, convirtiéndolo en una voz de confianza para los viajeros que buscan experiencias auténticas. De carácter amable y gran pasión por la narración, disfruta conectando con personas de todos los orígenes, siempre dispuesto a compartir las joyas ocultas y las costumbres ancestrales de la isla.

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